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CONSTELACIONES FAMILIARES
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Que es la constelación familiar es un tipo de psicoterapia familiar. Junto al -o los interesados- se encuentran el terapeuta y otros participantes que también esperan a que se realice su propia constelación. Lo explico: en una sala las personas que acuden al curso se sientan en círculo y uno expone brevemente la historia familiar y su problema, lo que le gustaría sanar. Después elige de entre los participantes a aquellos que van a representar a los miembros de su familia y a él mismo. Luego los ubica de pie en distintos lugares de la sala y en determinadas posiciones -por ejemplo, el padre dando la espalda a la madre, etc.- y a continuación, en absoluto silencio, éstos comienzan la escenificación. Generalmente, los improvisados actores, informados de las características de los familiares, terminan canalizando -guiados por sus impulsos internos- las sensaciones, emociones y actitudes de las personas que representan. Se les ve así interactuar, acercarse o alejarse unos de otros, expresar con el gesto, el movimiento y la mirada la situación oculta de la estructura familiar. Y el terapeuta, merced a su intuición, termina de esa manera encontrando el entramado de lealtades, dramas y transgresiones reorientando la situación hacia una solución, llevando a los actores, a través de conmovedoras experiencias, a una disposición que permita que vuelva a fluir el amor y la paz en esa familia. Y el protagonista, con mirada atónita, observa de manera tan sencilla actuar a su "familia" recogiendo inconscientemente la información que necesita para sanar sus heridas internas y volver al amor.
He visto cómo los procesos que se desarrollan son de una intensidad tal que no sólo el cliente sino quienes representan a su familia y los que han quedado sentados observando son tocados por la escenificación de un drama que, en algún punto, refleja sus propias vivencias familiares. Con lo que el efecto sanador termina por alcanzar a todos los presentes.
Recreando la estructura familiar con la constelación, los conflictos no resueltos pueden aclararse y los participantes ven cómo estas situaciones les han estado afectando desde la niñez. Y cómo reconociendo esas tendencias inconscientes el proceso sanador puede comenzar.
Las herramientas que se utilizan se apoyan pues en las soluciones, no en los conflictos. Y son sencillas y poderosas. Se parte de sacar a la luz el conflicto principal que se repite en nuestras vidas, se observa el equilibrio entre el dar y el recibir, se procura que cada uno ocupe el orden que le corresponde con toda dignidad (por ejemplo, que la hija no haga de madre), se honra a los padres, se expresa el orgullo que se siente por los hijos y se hacen duelos por las pérdidas.
Debo confesar que mi profesión y mi espíritu inquieto me han conducido a experimentar muy diversos tipos de terapias pero ninguna me ha impresionado tanto como ésta de la constelación familiar Cuando ésta alcanza su plenitud, invade un respeto reverente. Algo sucede que se siente profundamente, difícil de expresar con palabras y la sala se llena de silencios y de miradas fugaces plenas de significado. Las escenas se suceden a un ritmo pausado cargadas del dramatismo de la vida misma, ayudando a liberar el alma del participante: la madre que llora al hijo no nacido o el hombre inclinado ante su madre que yace sin vida en el suelo son ejemplos de cómo esta escenificación ayuda a sanar heridas que ni los años ni las palabras pudieron cicatrizar. Puedo asegurar que quien vive la experiencia de una Constelación Familiar entiende perfectamente lo que sucede porque el único lenguaje es el de los sentimientos. Para darle una explicación racional habría que recurrir a la teoría de los campos morfogenéticos y sicogeanalogicos propugnada hace años por Rupert Sheldrake o la bioinformación y entender que esta terapia establece una conexión con el alma familiar que se manifiesta en ese momento entre los presentes. Uno a uno, los amores, odios y dolores de los miembros de la familia se manifiestan ante los ojos atónitos del protagonista que comprende de una nueva manera liberadora la historia familiar y la suya propia.
Escuchado desde fuera es difícil de comprender pero vivido desde dentro causa una profunda impresión. Es una terapia digna de respeto y altamente recomendable para aquellos que vivieron o viven algún drama familiar que dejó marcadas sus vidas. La oportunidad de verlo reflejado ante sus ojos y reconducido con amor les permitirá "reconocer lo que es" -así se titula precisamente el libro de falcón- y soltar pesadas cargas, arrastradas durante años .